Hay un destino que no tiene pruebas
por eso esta historia
puede que muera con una verdad
olvidada en tu memoria.
Será un camino que no tiene huella
la suerte que le ha tocado a la estrella
que te ha de guiar.
Hay un siempre para la batalla
y la razón que te demora
si hay una sombra para cada luz
corras a donde corras.
Quizá el destino sea una mentira
quizá lo único que quería la vida
era terminar con vos.
La ruta sigue más allá
de las luces de la autopista
secando al ojo de la lágrima te perderás de vista
como un relámpago en la fría noche
cruzarás los abismos
esos que guardan a la sombra
que te oculta de vos mismo.
Hay algo extraño ahí del otro lado
que te teme y te da la mano
para llegar hasta vos.
Hay un destino que no tiene pruebas
por eso esta historia
ya habrá muerto
con una verdad olvidada en tu memoria.
Será un camino que no tiene huella
la suerte que le ha tocado a la estrella
que te ha de guiar.
Habrá un siempre para la batalla
y la razón que te demora
si hay una sombra para cada luz
corras a donde corras.
Quizá el destino sea una mentira
quizá lo único que quería la vida
era terminar con vos.
Etiquetas: conciertos, música
Por fin llega el otoño, mi estación preferida (la estación por antonomasia), mañana, día 22 de septiembre de 2008, a las 17:44 horas. Con un poco de suerte, su llegada me encontrará en casa, descansando, tras la jornada laboral. Con un poco menos, posiblemente le encuentre yo sentado frente a un ordenador terminando de realizar un despliegue que ha sufrido alguna complicación.
El caso es que, como decía, no sé si se deberá a la proximidad del otoño, pero me encuentro estos días un poco más melancólico de lo habitual. He aprovechado el fin de semana para ponerme al día con algunos grupos musicales que había dejado aparcados en el camino durante estos años: Paradise Lost, Type O Negative, Moonspell o My Dying Bride, por mencionar algunos. Todos ellos englobados en el estilo gothic/doom metal, y que con el devenir de los años han sufrido algunas transformaciones en su concepción de la música, unos más que otros, obviamente. El caso es que, recuperando sus discos de los ’90, cuando aún me sumía en la vorágine de su música tenebrosa, me he sentido tocado por un hálito de rejuvenecimiento y melancolía que, lejos de ser malo, creo que ha recuperado en mí las ganas que tenía entonces de llevar a cabo proyectos. Alejados, eso sí, de la informática; entre el trabajo, el posible Máster en el que con un poco de suerte (que sea buena o mala es cuestión aparte) ocuparé mi tiempo libre dentro de poco, y el otro blog, tengo más que suficiente. Pensaba, por ejemplo, en volver a escribir, en colaborar con alguna asociación o revista literaria, incluso en buscar (nuevamente, esperemos que ahora con mejor suerte) alguna asociación medioambiental como aquella que ocupó más de diez años de mi vida…
No sé si haré todo eso, o quedará en agua de borrajas. Pero la intención está ahí. Temblad, pues :) .
Etiquetas: literatura, metal, música, otoño
Anoche la voz de Loreena McKennitt envolvió nuestras almas provocándonos un agradable sobrecogimiento ante tamaña belleza. Llevo siguiendo a Loreena desde hace muchos años, y nunca imaginé que llegaría a verla tocar en directo. Hace un año, cuando me enteré demasiado tarde de que había tocado en la Alhambra, en mi tierra, sentí que había dejado escapar el tren, que había perdido la oportunidad de acudir a uno de sus conciertos. De hecho, hace unos meses consultaba en su página la posibilidad de que tocase en España en una próxima gira, pero nada aparecía a este respecto, únicamente su gira por Canadá. Y casualmente, conversando con un compañero, surgió en la conversación un concierto. El de anoche, con Loreena McKennitt y su increíble compañía de músicos, y no en Madrid ni Barcelona, sino en Málaga .
No hay palabras para describir todos los sentimientos que despertó su música entre aquellos que estuvimos allí. Pero su espectáculo es sublime.
Aquellos que tengáis oportunidad de verla, está de gira por España . Acudid y deleitaos .
Come away, O human child!
To the waters and the wild
With a faery, hand in hand,
For the world’s more full of weeping than you can understand.
Ayer pudimos disfrutar del buen hacer en concierto de Luz Casal en Málaga. Esta mujer imbatible ha superado una dura etapa de enfrentamiento con la enfermedad, y ahora suma su esfuerzo al de asociaciones y administraciones a la hora de combatir la plaga del último par de siglos: el cáncer.
Aunque el lugar del concierto no fue, a mi parecer, el más indicado (aunque siempre será preferible ver un concierto a que se celebre allí una corrida de toros), y la acústica desmereció, sobre todo al principio, la voz de Luz y los acordes de su grupo, poco a poco fue mejorando el sonido, conforme pasaba de un pequeño escenario central, donde entonó sus canciones más intimistas y profundas, hasta el gran escenario donde nos deleitó con sus clásicos más rockeros . Finalizó la actuación en la buena compañía de artistas locales, y no dejó mal sabor de boca a nadie, a pesar de lo dispares que éramos los asistentes al concierto.
Etiquetas: conciertos, música, rock
Bruce Dickinson, una leyenda viviente del metal.
En su faceta como el más afamado cantante de Iron Maiden, en Aces High.
En solitario.
Y su lado humorístico, versionando la conocida canción de Tom Jones, Delilah.
Nada, que no consigo quitármela de la cabeza. Opresiva, neurótica, la canción de un paranoico. La canción de los vigueses Golpes Bajos, No mires a los ojos de la gente, que he vuelto a escuchar estos días en un recopilatorio de música de los ’80 (con otras canciones igualmente oscuras, mezcla de punk, pop y música electrónica, como era habitual en la época), me ha taladrado el cerebro, y ahí sigue… escóndete en el cuarto de los huéspedes, con todo a oscuras no pueden verte…
No mires a los ojos de la gente
me dan miedo, mienten siempre
no salgas a la calle cuando hay gente
¿y si no vuelves? ¿y si te pierdes?
escóndete en el cuarto de los huéspedes
con todo a oscuras no pueden verte
las calles se van llenando de gente
en mi escondite puedes quererme
puedes quererme
quédate a mi lado
no lo pienses más
no mires a los ojos de la gente
me dan miedo, mienten siempre
no salgas a la calle cuando hay gente
¿y si no vuelves? ¿y si te pierdes?
¿y si te pierdes?
escóndete en el cuarto de los huéspedes
con todo a oscuras no pueden verte
las calles se van llenando de gente
en mi escondite puedes quererme
puedes quererme
quédate a mi lado
no lo pienses más
quédate a mi lado
no lo pienses más
quédate a mi lado
no lo pienses más
quédate a mi lado
no lo pienses más
(quédate, quédate)
(quédate, quédate)
quédate a mi lado
no lo pienses más
(quédate, quédate)
(quédate, quédate)
quédate a mi lado
no lo pienses más
quédate a mi lado
no lo pienses más
Así es, señoras y caballeros. Nuestro orgullo patrio, que está fuera de toda duda, nos llevará a la victoria esta noche en el ancestral combate ritual de Eurovisión. Este año participamos (por mucho que le pese a Televisión Española, a Uribarri y a Rafaela Carrà) con Rodolfo Chiquilicuatre. Ante nuestro magnífico ejemplar ibérico, descendiente directo de Pizarros y Mendozas (y algún tataratío abuelo Cortés, a buen seguro) las huestes de Hunos y Vikingos nada podrán hacer. Así lo demuestra el testimonio que traemos hoy a nuestro humilde cuaderno virtual de bitácora. El tecno-vikingo ya ha caido rendido bajo el ritmo imparable de conquista de nuestro Chiki-Chiki.
Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.
Hermano, aquí mi mano,
será tuya mi frente,
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante la libertad.
Haremos el camino
en un mismo trazado,
uniendo nuestros hombros
para así levantar
a aquellos que cayeron
gritando libertad.
Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.
Sonarán las campanas
desde los campanarios,
y los campos desiertos
volverán a granar
unas espigas altas
dispuestas para el pan.
Para un pan que en los siglos
nunca fue repartido
entre todos aquellos
que hicieron lo posible
por empujar la historia
hacia la libertad.
Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.
También será posible
que esa hermosa mañana
ni tú, ni yo, ni el otro
la lleguemos a ver;
pero habrá que forzarla
para que pueda ser.
Que sea como un viento
que arranque los matojos
surgiendo la verdad,
y limpie los caminos
de siglos de destrozos
contra la libertad.
Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.
(Tiempo de espera)
Increíble, maravilloso, mágico. Un concierto para soñar.
Loreena McKennitt en Málaga, el 16 de julio, en el Teatro Cervantes. Ya os contaré porque, por supuesto, pienso estar allí ;).
Sin duda, un gran fichaje para Cruzcampo, Alhambra, y demás compañías cerveceras ;).
"Cerveza, cerveza...quiero tomar cerveza.
Cerveza, cerveza, quiero tomar cerveza.
Porque ya bastante sufro en la vida,
porque mi amorcito se ha marchado lejos"
Descubre ¡YA! a esta talentosa niña en YouTube . Ver para creer.
Una de las leyendas más hermosas del ciclo artúrico es el de la dama de Shalott, y lo es más si la oímos en la voz de Loreena McKennitt. En ella se narra cómo Elena, lady Shalott, teje encerrada en una torre, acompañada sólo por el eco de su voz. Pesa sobre ella una maldición, ya que se le ha prohibido contemplar la belleza de Camelot, y sólo puede ver la ciudad del lago a través de un espejo que le devuelve el reflejo de aquella mientras teje. Un día ve a Lancelot en el espejo, y su amor por él se convierte en su perdición, ya que olvidando la prohibición se vuelve y contempla Camelot. En ese momento todas las telas en las que tejía escenas de la vida en Camelot, de Arturo y de sus hombres, salen volando de la habitación. El espejo se rompe de parte a parte; ella baja al lago, toma una barca y parte en dirección a la mágica ciudad.
Este momento es el que refleja Waterhouse en el cuadro que acompaña al poema de Tennyson en la entrada de hoy, que es además la letra de la canción, de una abrumadora belleza, interpretada por Loreena McKennitt.
On either side the river lie
Long fields of barley and of rye,
That clothe the wold and meet the sky;
And through the field the road run by
To many-tower'd Camelot;
And up and down the people go,
Gazing where the lilies blow
Round an island there below,
The island of Shalott.
Willows whiten, aspens quiver,
Little breezes dusk and shiver
Through the wave that runs for ever
By the island in the river
Flowing down to Camelot.
Four grey walls, and four grey towers,
Overlook a space of flowers,
And the silent isle imbowers
The Lady of Shalott.
By the margin, willow veil'd,
Slide the heavy barges trail'd
By slow horses; and unhail'd
The shallop flitteth silken-sail'd
Skimming down to Camelot:
But who hath seen her wave her hand?
Or at the casement seen her stand?
Or is she known in all the land,
The Lady of Shalott?
Only reapers, reaping early,
In among the bearded barley
Hear a song that echoes cheerly
From the river winding clearly;
Down to tower'd Camelot;
And by the moon the reaper weary,
Piling sheaves in uplands airy,
Listening, whispers, " 'Tis the fairy
The Lady of Shalott."
There she weaves by night and day
A magic web with colours gay.
She has heard a whisper say,
A curse is on her if she stay
To look down to Camelot.
She knows not what the curse may be,
And so she weaveth steadily,
And little other care hath she,
The Lady of Shalott.
And moving through a mirror clear
That hangs before her all the year,
Shadows of the world appear.
There she sees the highway near
Winding down to Camelot;
There the river eddy whirls,
And there the surly village churls,
And the red cloaks of market girls
Pass onward from Shalott.
Sometimes a troop of damsels glad,
An abbot on an ambling pad,
Sometimes a curly shepherd lad,
Or long-hair'd page in crimson clad
Goes by to tower'd Camelot;
And sometimes through the mirror blue
The knights come riding two and two.
She hath no loyal Knight and true,
The Lady of Shalott.
But in her web she still delights
To weave the mirror's magic sights,
For often through the silent nights
A funeral, with plumes and lights
And music, went to Camelot;
Or when the Moon was overhead,
Came two young lovers lately wed.
"I am half sick of shadows," said
The Lady of Shalott.
A bow-shot from her bower-eaves,
He rode between the barley sheaves,
The sun came dazzling thro' the leaves,
And flamed upon the brazen greaves
Of bold Sir Lancelot.
A red-cross knight for ever kneel'd
To a lady in his shield,
That sparkled on the yellow field,
Beside remote Shalott.
The gemmy bridle glitter'd free,
Like to some branch of stars we see
Hung in the golden Galaxy.
The bridle bells rang merrily
As he rode down to Camelot:
And from his blazon'd baldric slung
A mighty silver bugle hung,
And as he rode his armor rung
Beside remote Shalott.
All in the blue unclouded weather
Thick-jewell'd shone the saddle-leather,
The helmet and the helmet-feather
Burn'd like one burning flame together,
As he rode down to Camelot.
As often thro' the purple night,
Below the starry clusters bright,
Some bearded meteor, burning bright,
Moves over still Shalott.
His broad clear brow in sunlight glow'd;
On burnish'd hooves his war-horse trode;
From underneath his helmet flow'd
His coal-black curls as on he rode,
As he rode down to Camelot.
From the bank and from the river
He flashed into the crystal mirror,
"Tirra lirra," by the river
Sang Sir Lancelot.
She left the web, she left the loom,
She made three paces through the room,
She saw the water-lily bloom,
She saw the helmet and the plume,
She look'd down to Camelot.
Out flew the web and floated wide;
The mirror crack'd from side to side;
"The curse is come upon me," cried
The Lady of Shalott.
In the stormy east-wind straining,
The pale yellow woods were waning,
The broad stream in his banks complaining.
Heavily the low sky raining
Over tower'd Camelot;
Down she came and found a boat
Beneath a willow left afloat,
And around about the prow she wrote
The Lady of Shalott.
And down the river's dim expanse
Like some bold seer in a trance,
Seeing all his own mischance --
With a glassy countenance
Did she look to Camelot.
And at the closing of the day
She loosed the chain, and down she lay;
The broad stream bore her far away,
The Lady of Shalott.
Lying, robed in snowy white
That loosely flew to left and right --
The leaves upon her falling light --
Thro' the noises of the night,
She floated down to Camelot:
And as the boat-head wound along
The willowy hills and fields among,
They heard her singing her last song,
The Lady of Shalott.
Heard a carol, mournful, holy,
Chanted loudly, chanted lowly,
Till her blood was frozen slowly,
And her eyes were darkened wholly,
Turn'd to tower'd Camelot.
For ere she reach'd upon the tide
The first house by the water-side,
Singing in her song she died,
The Lady of Shalott.
Under tower and balcony,
By garden-wall and gallery,
A gleaming shape she floated by,
Dead-pale between the houses high,
Silent into Camelot.
Out upon the wharfs they came,
Knight and Burgher, Lord and Dame,
And around the prow they read her name,
The Lady of Shalott.
Who is this? And what is here?
And in the lighted palace near
Died the sound of royal cheer;
And they crossed themselves for fear,
All the Knights at Camelot;
But Lancelot mused a little space
He said, "She has a lovely face;
God in his mercy lend her grace,
The Lady of Shalott."
But who hath seen her wave her hand?
Or at the casement seen her stand?
Or is she known in all the land,
The Lady of Shalott
Etiquetas: celta, literatura, música
"Hay un momento en el crepúsculo en que el mirlo levanta el vuelo y dibuja en el aire un pentagrama oscuro con el pico naranja. No se sabe si este canto es de júbilo o melancolía. En todo caso, imita la gaita de Carlos Núñez."
(Manuel Rivas)
Ayer me reencontré con el Cervantes de Málaga, y con un viejo conocido, o gaiteiro da terra, el genial Carlos Núñez que, junto a algunos integrantes de su banda (su hermano Xurxo, como siempre, en las percusiones, y el magnífico guitarrista Pancho Álvarez) y acompañados por la violinista irlandesa Niamh Ní Charra (miembro de Riverdance, algunos de cuyos bailarines ya participaron en el proyecto Carlos Núñez y amigos), nos trajo la música de los sueños del séptimo arte con su Cinema do mar. Pero el concierto no se quedó en eso, sino que el gaitero repasó buena parte de su discografía, consiguiendo con el canto de la gaita traspasar el techo del teatro y hacernos volar a ras de las olas como ya lo hiciera Ramón Sampedro en la recreación que de su vida y muerte presentase Amenábar con Mar Adentro, en cuya banda sonora colaboró Núñez.
Siempre que escucho a Carlos, su música celta, pura en su fusión como toda música tradicional, ya sea gallega, cántabra o asturiana, de la Bretaña o Irlanda, escocesa o llevada al Nuevo Mundo por los emigrantes, siento la música en mi interior, me traslada y hace soñar, consigue (incluso a mí) incitarme al baile, a seguir el compás, a enamorarme aún más de la vida y de la Tierra, y a entender un poco menos el ritmo frenético de destrucción del que parecemos enorgullecernos. Y es que como cantaba El Cabrero, “entre más pasan los años/más me aparto del rebaño porque no sé a dónde va”.
Etiquetas: celta, conciertos, música
Todo el mundo sabe que es difícil encontrar
en la vida un lugar
donde el tiempo pasa cadencioso y sin pensar
y el dolor es fugaz.
A la ribera del Duero
existe una ciudad
si no sabes el sendero
escucha esto:
Lentamente caen las hojas secas al pasar
y el Cierzo empieza a hablar.
En una tibia mañana el sol asoma ya
no llega a calentar.
Cuando divises el monte de las Ánimas
no lo mires, sobreponte
y sigue el caminar.
Bécquer no era idiota ni Machado un ganapán
y por los dos sabrás
que el olvido del amor se cura en soledad,
se cura en soledad.
A la ribera del Duero
existe una ciudad.
A la ribera del Duero
mi amor te espero.
Voy camino Soria,
¿tú hacia dónde vas?
Allí me encuentro en la gloria
que no sentí jamás.
Voy camino Soria
quiero descansar
borrando de mi memoria
traiciones y demás,
borrando de mi memoria
camino Soria.
A la ribera del Duero
existe una ciudad.
A la ribera del Duero
mi amor te espero.
Voy camino Soria,
¿tú hacia dónde vas?
Allí me encuentro en la gloria
que no sentí jamás.
Voy camino Soria
quiero descansar
borrando de mi memoria
traiciones y demás,
borrando de mi memoria
pasiones y demás.
Todo el mundo sabe que es difícil encontrar
lentamente caen las hojas secas al pasar,
Bécquer no era idiota ni Machado un ganapán,
que el olvido del amor se cura en soledad.
Camino Soria, camino Soria cami-camino Soria, camino-camino-camino Soria,
camino Soria (Soria Soria)
(Gabinete Caligari, Camino Soria)
Etiquetas: lugares, mezcolanza, música
Hace unos días descubría un grupo que, además de pasarlo bien, no dejan títere con cabeza con sus canciones llenas de crítica e ironía. Son El Reno Renardo, y aquí dejo una de sus canciones (la más gore de todas ellas pero, a un tiempo, una de las más sinceras y con las que más comulgo):
Vistes un traje de luces
Arcadas lo que me produces
Ruín, cobarde y farlopero
Te escondes tras el burladero
Purito y Brandy Soberano
Pa echar la tarde de verano
Sádicos y malnacidos
Jalean desde los tendidos
Menudo pase de muleta
Que manejo del capote
Haces otra pirueta
Y un cuerno arranca tu cipote
Quiero verte atravesado
Empitonado y desangrado
En tu fiesta nacional
Ver tus tripas en bandeja
Cortarte el rabo y la oreja
En tu fiesta irracional
8 metros de intestino
Saliendo cual palomino
Por el esfinter anal
Esto es más que un arañazo
Higado pancreas y bazo
Estás abierto en canal
Quiero ver tu craneo abierto
Y aprovechar el momento
Pa jiñar en su interior
Todas esas banderillas
Clavalas a tu familia
Cual brocheta de jamón.
En la página de la Agrupación de Voluntariado Ambiental de Santa Fe, AUCA, se puede encontrar un artículo que escribí hace tiempo sobre este tema.
El otro día descubrí y anoche pude ver por fin un documental sobre la cultura del Heavy Metal en particular, y sobre la música Metal en general. Aunque llevo años sin hacer ningún programa de radio, ni sobre música, ni sobre medio ambiente, en ocasiones echo de menos aquellos tiempos en Bajo Cuerda o en La Hormiga Metalika en los que, haciendo un poco el cafre, intentábamos hacer llegar a través de las ondas nuestra "religión del metal". Coincido plenamente con el documental en que las manifestaciones de los integrantes de esta tribu urbana -como se nos ha dado en llamar- respecto a la música son de lo más variopintas, pero sin duda tienen especial interés en cuanto al movimiento fuera de las líneas habituales de distribución y manifestación más puramente comerciales. En cualquier caso, esta entrada al blog no va a ser una disertación sobre el documental. Como dice Sam Dunn, su autor, antropólogo y heavy: "Cuando escuchas heavy, o sientes que algo estalla en tu interior que hace desbordar tu emoción y ponerte la piel de gallina, o no. Si no ocurre, no pasa nada. A juzgar por las 40.000 personas que me rodean (se encuentra en ese momento en el festival de Wacken, en Alemania), estamos muy bien sin ti".
Eso sí, no me resisto a dejar un enlace a la genealogía del metal, pues es sencillamente genial.
Y ahora, sin más, un clásico. Poison, de Alice Cooper, en versión original y en la realizada recientemente por Tarja Turunen, la que fuera vocalista de la banda Nightwish. ¡A disfrutar!.
Stay metal! Stay wild!!
watch?v=juuzS51lPB4&feature=related
Etiquetas: documentales, metal, música
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