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¡Feliz lectura!
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George R. R. Martin, el conocido autor de ciencia ficción y fantasía, guionista de míticas series como En los límites de la realidad o La bella y la bestia , nos ha visitado en Málaga. Su saga más famosa, Canción de Hielo y Fuego , ha atrapado a lectores de todo el mundo y de todas las edades, aunque el enfoque que le da el autor está principalmente orientado a un lector adulto. He de confesar que yo le leo desde hace poco tiempo, ya que las portadas de sus libros (al menos a mí) me parecían un tanto juveniles, y creía que sería un pastiche fantástico a la altura de los peores tiempos de la editorial Timun Mas . Sin embargo, y a raíz de su visita a Málaga, empecé a interesarme por el autor, vi algunas críticas rayanas en la idolatría, y me decidí a darle una oportunidad, algo de lo que no me arrepiento. Sus personajes están concebidos con una profundidad por desgracia no demasiado habitual, y la historia de Juego de Tronos , el primer libro de la saga, engancha hasta grados de drogodependencia.
Ayer pude verle en la librería Luces (que poco a poco se va ganando un huequito en el corazón con acciones como la presente, que son las que realmente marcan la diferencia entre una librería tradicional, aunque se vista de seda, y un mero comercio de libros como los de los centros comerciales, por ejemplo), y se trata de una persona afable y agradable. Os lo recomiendo.
Nuevamente una entrada de felicitación para otro de los grandes de las letras mundiales. Hoy cumple años (76) el piamontino Umberto Eco, semiólogo, crítico literario, investigador de masas y autor de una de las novelas más afamadas de las dos últimas décadas, El nombre de la Rosa. Más allá de un best-seller o de una novela policíaca o histórica, laberinto borgiano incluido, El nombre de la Rosa supuso el descubrimiento, para mí y para miles de personas, de un autor poco prolífico (en cuanto a la novela se refiere, aunque no así respecto a ensayos y otras obras sesudas), pero interesantísimo sin duda. No he dejado de leer ninguna de sus novelas (y muchos de sus ensayos, con mayor o menor fortuna), y todas ellas me encantaron.
Sin duda, Il nome della Rosa es la más maravillosa de ellas, magnífica de principio a fin, pero su enorme éxito popular provocó que Eco, en El péndulo de Foucault, optase por una prosa más barroca y una trama más erudita, que espantó (literalmente) a muchos de sus seguidores. No fue mi caso, aunque he de admitir que leyéndola cuando contaba catorce años no se convirtió precisamente en una de mis novelas de referencia. Unas de las citas más curiosas que he leído con respecto a esta novela son las declaraciones de Eco respecto al éxito mundial de la novela El código Da Vinci, de Dan Brown, en una entrevista que concedió a The New York Times, cuando la entrevistadora le compara esta novela con El nombre de la Rosa:
Mi respuesta es que Dan Brown es uno de los personajes de mi novela, El Péndulo de Foucault, que habla de gente que empieza a creer en asuntos ocultistas.
Y la entrevistadora le insiste: Pero usted parece interesado en la cábala, la alquimia y otras prácticas ocultas…
No, en El Péndulo de Foucault escribí la representación grotesca de esta clase de personas. Así que Dan Brown es una de mis criaturas.
Genial, sin duda.
Respecto a La isla del día de antes, su siguiente novela, me apasionó. La leí un tiempo después de su publicación, ya que aunque el argumento me llamaba la atención, temía encontrarme con otro péndulo. Por fortuna no fue así, convirtiéndose en uno de esos libros que, una vez comenzados, te atrapan y no te sueltan hasta que lo terminas, con algo de pena por separarte, en este caso, de tan singulares personajes. La verdad sea dicha, tengo muchas ganas de releerlo para comprobar si despierta en mí, como antaño, tal sentimiento de hilaridad (me desternillaba con muchas de sus descripciones y situaciones absurdas), y me atrapa con igual fuerza su riquísima prosa. De naufragar, como Roberto de la Grive, mis compañeros habrían sido los libros, pues como ya afirmó el autor que hoy nos ocupa:
"Si naufragamos en una isla desierta, donde no hay posibilidad de conectar una computadora, el libro sigue siendo un instrumento valioso. Aun si tuviéramos una computadora con batería solar, no nos sería fácil leer en la pantalla mientras descansamos en una hamaca. Los libros siguen siendo los mejores compañeros de naufragio. Los libros son de esa clase de instrumentos que, una vez inventados, no pudieron ser mejorados,simplemente porque son buenos. Como el martillo, el cuchillo, la cuchara o la tijera."
Tras este par de novelas, llegaron Baudolino, novela histórica como El nombre de la Rosa, pero desde una perspectiva completamente distinta: la picaresca. La verdad es que me encantó, al tratarse, como siempre ocurre con Eco, de una novela inteligente, y muy fresca, la verdad. Y, por último –nunca mejor dicho, ya que Eco afirmó que tras la misma no volvería a publicar más novelas-, llegó La misteriosa llama de la reina Loana, una novela autobiográfica, en la que el autor mezcla literatura con una variada iconografía que deja traslucir, gráficamente, de qué fuentes bebió en su juventud este maestro.
Así pues, muchísimas felicidades, señor Eco. ¿El mejor regalo que podemos hacerle? Leer una y otra vez sus libros.
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Ciento dieciséis años habría cumplido en el día de hoy el viejo profesor, John Ronald Reuel Tolkien, más conocido como J.R.R. Tolkien. Filólogo, escritor, y creador de la mayor saga fantástica de los últimos siglos (o, como afirmaría Sabater en su ensayo En compañía de hadas, "el capricho literario más logrado de los últimos cincuenta años").
Hoy día, hablar de su obra más conocida, El Señor de los Anillos, es casi sinónimo de hacerlo de su versión cinematográfica más lograda, la trilogía de Peter Jackson; pero Tolkien y su obra llegan más allá. Tolkien es -para mí al menos-, además de un grandísimo escritor, un creador nato, el autor de algunos de los libros que más me han impactado, llenado e influenciado en mi existencia. La obra de Tolkien me acompaña desde hace más de veinte años de forma constante. Durante años recorrí la simpar Tierra Media en compañía de grandes amigos bajo el nombre de Ardagor Mithdraug, en la maravillosa Lista Tolkien, y en la actualidad desespero por encontrar el momento de recuperar la lectura de sus libros. Amo la Comarca, moriría en Rohan, cabalgaría hasta Isengard, descansando en Lothlorien, camino de Gondor, donde la imaginación me haría soñar que estoy ante Sierra Nevada, en Granada... De hecho, una de las mayores motivaciones que tengo por aprender y mejorar mi inglés es poder leer a Tolkien y deleitarme con su obra redescubriéndola en su lengua original. Este verano, junto a mi amada Lycisca encontré en una de esas librería de viejo que tanto me gustan un volúmen The Lord of the Rings, completito, en inglés. Una gozada.
Leedle. No os arrepentiréis.
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Con pocos autores me he sentido tan identificado, desde siempre, como con Miguel Delibes. Hombre cabal donde los haya, Delibes es uno de los grandes de nuestras letras. Desde que publicase su primera novela, La sombra del ciprés es alargada, galardonada con el Premio Nadal hace ya más de sesenta años, su andadura literaria ha ido ligada siempre al sentir más popular, y a la voz de los humildes, de los niños y del campo. Así, no puede dejar de alegrarme comprobar cómo, en los últimos tiempos, su magna obra y su dimensión humana reciben un merecido reconocimiento.
Hace apenas dos meses me hacía eco, desde La Dehesilla News, de su cumpleaños, coincidente además con la noticia de la publicación de las obras completas del autor, revisadas por él mismo; noticia que, para más inri, se hacía pública durante la inauguración del II Congreso Internacional 'Cruzando Fronteras: Miguel Delibes, entre lo universal y lo local'. Como no podía ser menos, ya que la edición corre a cargo de Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores y Ediciones Destino, nos encontramos ante unos volúmenes de cuidada presentación, en papel biblia de un encantador tono ahuesado y cubierta en tela. La alegría nos durará un par de años más, ya que la colección completa consta de siete volúmenes, y se irán publicando a razón de dos por año, permitiéndonos así redescubrir a nuestro cazador más literario.
Pero no termina aquí la cosa, ya que no han transcurrido ni dos semanas desde que la Asociación Colegiada de Escritores de España (ACE) otorgase al autor el Premio Quijote de las Letras Españolas 2007, tanto más honroso por cuanto el ganador es decidido en voto secreto por los más de 2500 socios que la conforman.
Nos quedamos, por fin, con un fragmento de su libro -de entre los suyos, claro está-, preferido: Viejas historias de Castilla la Vieja.
"Y empecé a darme cuenta, entonces, de que ser de pueblo era un don de Dios y que ser de ciudad era un poco como ser inclusero y que los tesos y el nido de la cigüeña y los chopos y el riachuelo y el soto eran siempre los mismos, mientras las pilas de ladrillo y los bloques de cemento y las montañas de piedra de la ciudad cambiaban cada día y con los años no restaba allí un solo testigo del nacimiento de uno, porque mientras el pueblo permanecía, la ciudad se desintegraba por aquello del progreso y las perspectivas de futuro".
El pueblo en la cara. Viejas historias de Castilla la Vieja. Miguel Delibes.
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La desnudez de los árbolesHace 5 años