Ahora puede encontrar los últimos contenidos de Andanzas de un trotalomas en nuestra nueva dirección: http://trotalomas.wordpress.com
Mostrando entradas con la etiqueta personas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta personas. Mostrar todas las entradas

Ritos de paso

Fue el de ayer un día afortunado. Aniversario del nacimiento de Edgar Allan Poe, del que se cumple su segundo centenario (este año además se cumplen 160 años de su temprana defunción), por casualidades de la vida, que a veces dan alegrías como esta, me crucé con un par de cuervos al salir del trabajo para almorzar.

Por la noche, después de recoger a un par de nuevos inquilinos que nos acompañarán en nuestro periplo, de casa en casa, a partir de ahora (y que ya os presentaré), la lluvia acompasada evocó, rozando la medianoche, el ambiente necesario para oír sendas versiones, original y traducida, del poema más célebre del autor: El Cuervo. Brindamos por su memoria, no con Amontillado, ni con el coñac de su misterioso visitante anual, pero sí con un Pedro Ximénez suave como el suspiro de Anabel Lee al expirar.

Nos vimos en Berlín.

De aquellos polvos vienen estos lodos. Al final voy a tener que ponerme incluso de parte de la Iglesia.



NO a la guerra en Gaza.

Perdimos a un gran hombre






Aunque hace casi dos semanas de la fatídica noticia, no ha sido hasta hoy, justo dos meses después de felicitar el cumpleaños (y homenajearle en la fecha de su defunción) a su amigo Félix, que me entero de la misma. Se suman el trabajo y la falta de tiempo para mantenerme aislado del “mundo real”. El caso es que no he podido evitar que las lágrimas asomen a los ojos, y me estremezca por el dolor que su pérdida me provoca.



Aurelio Pérez, el amigo de Félix, el que entrenó al águila real que permanecerá por siempre en las retinas de millones de españoles cuando capturaba al pequeño cabritillo de lo alto de la montaña, el que educó a la “milana bonita” de la versión cinematográfica de Los Santos Inocentes, el amigo de los pájaros, el cetrero, el naturalista… ha muerto.


Con él se van cientos de recuerdos, y una persona que supo amar como nadie a los animales. Que su recuerdo sea empuje para la preservación de la naturaleza.

Descanse en paz, rodeado de sus amigas las aves.