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Dead Set

Acabo de terminar de ver la miniserie Dead Set, y aún estoy impactado. ¿Odias Gran Hermano? ¿Te gustó Soy Leyenda? (No, no la patética versión del cine del pasado año, sino la alucinante novela de Matheson) ¿Has visto 28 días después? ¿No haces ascos al gore? Pues esta es tu serie. Cuando me encontré con ella, y supe que sólo tenía 5 capítulos, los cuales, exceptuando el piloto, que es de duración doble, únicamente duran 20 minutos, me dije: ¿por qué no?

Nunca he visto Gran Hermano (imagino que las cuatro escenas mientras cambias de canal no cuentan, y a fecha de hoy no sé cuál es la edición actual), e incluso ahora me sorprende que haya gente que siga este programa con asiduidad. Pero me da algo de rabia ver que un programa tan sumamente simplón sigue ahí, con el marchamo impuesto de “estudio sociológico” desde sus primeros días. Y admito que me gustan los zombies, y las historias apocalípticas. De modo que, una vez más, ¿por qué no?

Dead Set me ha encantado. En apenas dos horas y media asistimos al desmorone de la civilización actual, al alzamiento de legiones de zombies que propagan su enfermedad con los mordiscos, y que aniquilan a la población. Y los colegas del Gran Hermano británico, ni se enteran. Hasta que tienen al invitado en la puerta.

No os cuento más, simplemente os recomiendo verla. No está doblada al español, de modo que lo más práctico será verla en inglés con subtítulos. Pero así no pierde lo más mínimo. Y es que, como nos advierten al principio de cada capítulo,

Dead Set contiene imágenes de violencia extrema y lenguaje inapropiado para menores y debería verse en una habitación a oscuras...

Buenas noches…

Ritos de paso

Fue el de ayer un día afortunado. Aniversario del nacimiento de Edgar Allan Poe, del que se cumple su segundo centenario (este año además se cumplen 160 años de su temprana defunción), por casualidades de la vida, que a veces dan alegrías como esta, me crucé con un par de cuervos al salir del trabajo para almorzar.

Por la noche, después de recoger a un par de nuevos inquilinos que nos acompañarán en nuestro periplo, de casa en casa, a partir de ahora (y que ya os presentaré), la lluvia acompasada evocó, rozando la medianoche, el ambiente necesario para oír sendas versiones, original y traducida, del poema más célebre del autor: El Cuervo. Brindamos por su memoria, no con Amontillado, ni con el coñac de su misterioso visitante anual, pero sí con un Pedro Ximénez suave como el suspiro de Anabel Lee al expirar.

Nos vimos en Berlín.

De aquellos polvos vienen estos lodos. Al final voy a tener que ponerme incluso de parte de la Iglesia.



NO a la guerra en Gaza.

2009

Aunque aún se percibe la hedionda presencia del finado 2008, el año bisiesto nos deja en el punto de inicio de un 2009 que parece augurar un funesto desenlace, de tantos frentes como permanecen abiertos en lo tocante a la economía, la violencia global y un planeta cada vez más cansado de las pulgas que llevan unos milenios incordiándole. Sin embargo, no todo podía ser malo, y entretanto la Tierra se decide a sacudírsenos de encima, da comienzo el año con una serie de acontecimientos literarios a tener en cuenta.

Así, hace un par de días se habría celebrado el centésimo decimoséptimo cumpleaños del nacimiento de J.R.R. Tolkien, el genial filólogo autor de la saga moderna más sublime que podamos imaginar: la trilogía de El Señor de los Anillos, que sin duda traeré a la bitácora alguno de estos días. La obra de Tolkien es un referente sin el que sería imposible entender la actual proliferación de las obras de fantasía que, más o menos acertadamente, vemos publicadas hoy día.

También hoy se festejan, o festejarían, diversos cumpleaños célebres. Así, el ya desaparecido Terenci Moix habría cumplido tal día como hoy sesenta y siete años de feliz disfrute cinéfilo y de la historia del Antiguo Egipto. Diez más que él cumple el semiólogo italiano Umberto Eco, al que aprovecho para felicitar desde este humilde espacio, ya que fue su obra la que dio arranque al proyecto de Homo libris.

Otro aniversario señalado en el año 2009 serán los 150 transcurridos desde la publicación de El origen de las especies, la polémica obra de Charles Darwin que revolucionó la forma de entender la evolución de las especies a partir de la selección natural. El libro fue todo un éxito de ventas, llegando a liquidarse la totalidad de su primera tirada (1250 ejemplares) en un solo día.

Pero no todo son cumpleaños de autores y libros predilectos para un trotalomas, también el año da comienzo con premios para ellos. Precisamente en la Noche de Reyes se falla el Premio Nadal, uno de los más prestigiosos de nuestras letras, que han recibido autores de la talla de Carmen Laforet, Miguel Delibes, Francisco Umbral o Ana María Matute. Queda poco, pues, para saber quiénes conseguirán alzarse con el premio este año.

Todo ello, como avanzaba al principio de la entrada, nos hace predecir que, al menos en lo tocante a la cultura, el presente será un año prometedor. Y este Homo libris recién nacido, espera crecer y evolucionar durante el mismo, con vuestra compañía.

¡Feliz lectura!

Fin de año

Navegando ayer por Internet, saltando de blog en blog a ver qué encontraba, descubrí uno en el que hacían referencia al grupo The Moon and the Nightspirit, una banda que trae, con su música, reminiscencias de tradiciones perdidas, ritmos hipnotizantes que, por un lado, me recuerdan a la música viajera de Loreena McKennitt y, por otro, cantos medievales de singular belleza.




Termina hoy el año en el que descubrí la singular epopeya de los Stark en la Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin, que tantas veces habré referido y referiré por estos pagos, y lo hace despidiéndose esta tarde con el embrujo del medioevo, su música, su épica y, por qué no, con un vibrante vino caliente especiado.

¡Salud, y feliz nuevo año!

Dexter


Siempre he sido bastante ecléctico en lo que a gustos se refiere, y por tanto no es de extrañar que en mi etapa –más infantil que juvenil- de profundo entusiasta de la Inglaterra Victoriana fuese tan admirador del personaje más universal de las letras inglesas (hablo de Sherlock Holmes, y corríjanme si me equivoco ante tamaña afirmación) como del desafortunadamente real Jack el Destripador. Tal vez debido a esto, no debería resultar inusitada la afirmación de que el personaje de Dexter me resulta especialmente atractivo.

Descubrí al encantador asesino en serie de Miami gracias a la fervorosa recomendación de una amiga, aunque no fue hasta transcurridos unos meses de su comentario que, casualmente vi un capítulo de la serie de televisión y, recordando su entusiasmo, me dispuse a verlo. La verdad, he de admitirlo, me encantó. Dexter, en televisión, piensa como un asesino pero no deja de ser adorable. Descubierto el placer, devoré con ansia toda la primera temporada, y a continuación, la segunda de esta increíble serie. Entretanto, había descubierto que –supuestamente- el argumento de aquella estaba basado en una serie de libros escritos por Jeff Lindsay, y como no hay libro que se me resista –de momento, que aún no he probado con el Ulises de Joyce, y me comentan por aquí que tiene un trago-, me dispuse a conseguirlos. Afortunado de mí, fueron cayendo en mis manos en sucesivas entregas, presentes siempre de mi pequeña Lycis.

Lo primero que he de decir es que la serie no sigue (excepto la primera temporada, y sólo parcialmente) los argumentos de los libros. Bien, por un lado, ya que así tenemos Dexter para rato. Mal, por otro, porque si bien el Dexter de los libros es más ácido en sus comentarios y despiadado en sus acciones que el de la serie, también es un poco menos encantador, aunque sigue cayendo bien, eso sí. En cuanto a los libros en sí, la traducción (en particular, el primero de ellos, El oscuro pasajero) es bastante mala, aunque gana unos puntos en el segundo (Querido Dexter) y tercer libro (Dexter en la oscuridad) publicados.

Como apuntaba unos días atrás, el último de ellos había caído en mis manos hacía poco, y precisamente esta mañana he terminado de leerlo. Lo he devorado, literalmente, y es que aunque la trama no resulta demasiado novedosa (después de combatir al asesino del camión de hielo en el primer libro, y enfrentarse a un doctor un tanto chiflado en el segundo, Dexter parece llegar al Templo Maldito de Indiana Jones para encontrarse con los malos de El secreto de la pirámide), el libro engancha.

Ahora, tengo pendiente la tercera temporada que, por lo que he leído por ahí, parece prometedora. Ah, y según parece, Lindsay pretende sacar un cuarto libro en 2009. A ver si tenemos suerte, y se le va un poco menos la pinza cuando lleve a Dexter a París. Sí, dejamos la jungla que parecen ser las calles de Miami para volar a Europa. ¿Visitará nuestro asesino en serie preferido la Rue Morgue? Habrá que esperar un poco para saberlo.

Olvidos

Ayer escribía sobre las vacaciones y mi afán lector, comentando que posiblemente me dejase algunos libros en el tintero. En efecto, así era; un par por omisión (Dexter en la oscuridad, la tercera parte de la serie de libros sobre nuestro asesino en serie preferido, que comencé ayer mismo, y El experimento del doctor Heidegger, de Hawthorne, al que tengo unas ganas inmensas de hincar el diente. Para colmo, hoy he estado junto a Lycis en una librería de viejo de Torremolinos (ya escribiré por aquí o por allí sobre ella), y se han venido para casa, entre otros, Vathek de Beckford, La colina de Watership, de R. Adams, El quinto hijo, de la Nobel Doris Lessing y El hombre que calculaba, que me recomendase años atrás un amigo argentino durante la visita a la Alhambra en la que disfrutamos, tanto Lycis como yo, de su siempre grata compañía.

En fin, más lecturas para el mismo tiempo. A ver cómo me organizo para disfrutarlas al máximo estos días. Salud.